En Talleres Hernández (TAHER), recibimos habitualmente consultas de clientes que desean fabricar piezas metálicas a medida pero no tienen clara la diferencia entre curvado y plegado. Aunque ambos procesos consisten en dar forma a una chapa metálica o tubo a través de la deformación, lo cierto es que se trata de técnicas distintas, cada una con sus particularidades, aplicaciones y ventajas.
A continuación, aclaramos de forma sencilla qué implica cada proceso y cuándo conviene utilizar uno u otro.
¿Qué es el curvado?
El curvado de metales es un proceso de deformación permanente que consiste en doblar un material —ya sea tubo o chapa— para crear una forma curva o redondeada. Es especialmente útil en la fabricación de arcos, estructuras circulares o piezas que requieren geometrías suaves y continuas.
Cuando se trata de curvado de tubos, se aplica una fuerza que actúa de forma controlada sobre el perfil, generando una curva definida sin dañar la estructura interna del material. En este proceso es muy importante controlar el radio de curvatura, ya que influye directamente en la resistencia de la pieza y en su funcionalidad final.
También puede hablarse de curvado de chapa, donde se aplica la misma lógica sobre láminas metálicas, como acero o aluminio, para darles formas arqueadas.
¿Qué es el plegado?
El plegado de metales, en cambio, se refiere al proceso mediante el cual una chapa metálica se dobla de forma angular, normalmente a través de una prensa plegadora. Esta técnica se utiliza para realizar pliegues rectos, como los que vemos en bandejas, carcasas, soportes y piezas estructurales de uso industrial.
A diferencia del curvado, el plegado de chapa se realiza en una línea definida y con un ángulo específico, normalmente de 90°, aunque se pueden ajustar otros ángulos según las necesidades del proyecto. Aquí también influye el tipo de material y el espesor de la chapa, que determinarán la fuerza necesaria para ejecutar la deformación permanente sin fisuras ni deformaciones no deseadas.
¿Cuándo utilizar uno u otro?
- Utilizamos el curvado cuando necesitamos formas redondeadas, continuas o personalizadas, como en barandillas, estructuras metálicas curvas o elementos decorativos.
- Aplicamos el plegado cuando se requiere una forma angular precisa y resistente, como en carcasas, bandejas o soportes industriales.
Ambas técnicas son fundamentales para obtener una pieza metálica funcional y adaptada a su uso final. En TAHER, contamos con maquinaria especializada y un equipo técnico con amplia experiencia tanto en curvado de tubos como en plegado de chapa, asesorando a nuestros clientes para que cada proyecto tenga la solución más adecuada en función del diseño, la aplicación y el material.
¿Tienes dudas sobre qué técnica necesitas? ¡Contáctanos y te ayudamos a elegir la mejor opción!



